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margotdelcastillo

Madre

Madre

Se sorprendieron mis manos

como si deshojara una golondrina

y mi dolor tuvo un mundo

de infancia agotado,

Y se marcharon las lunas

con los quehaceres,

y las rosas de los besos,

y los regazos.

Y estas entrañas mias

 que acunaron su canto

tienen dolor de ausencia

desgarrado y solitario,

porque la que ayer fué fuerte

y contenía mi llanto,

 la vejez la vuelve niña

y  hoy cabe entre mis brazos. 

 

 

 

 

 

 

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