Cómplice.

Cómplice tu palabra
abre mis sueños
hasta el camino sin regreso.
Incitador de letras.
Tiembla la piel
ante la mordedura hambrienta
y la brutal premura de los dientes
apurando el desgarro
de tenernos.
Vigilia descarnada
este no dormir sonámbulo ,
ajustando el corazón
al mapa de las bocas,
imaginando quiénes somos...
Y si acaso nuestros cuerpos
hablan el mismo idioma.
Clonados en la soledad,
-Cada quién en lo suyo-
aventuramos, ensayando alas,
domesticando escorpiones.
Porque si esto no es amor...
La condena es poesía.
0 comentarios