SOLDADOS.

Dicen que
no hay héroes en las trincheras,
solo miedo... empecinado
en el arte de matar.
Tiembla el dedo sobre el gatillo,
sudando...
¡Ven despierta! tomemos el tren de las cinco
que el café se enfría...
Y la muerte picotea los hombros
con avidez de gaviota.
Huele a gusanos el silencio de dos lados.
Boca abajo reza la oración
de los que no mueren,
inclinada balanza...para que muera el otro...
Izándo banderas
el dedo arquea su uña
en el ojo vidrioso del fusil.
Dos medallas le cegaron los ojos.
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