Los viejos bastiones

Es sábado, tres de la tarde
y mientras escribo,tú,
en algún bar oscuro
practicas la amistad.
Es un ritual sagrado
donde las mujeres propias
no tienen cabida.
Se comienza el viernes
a media tarde,
de a uno aparecen a la cita
los viejos bastiones
de este pueblo moribundo,
orgullosos de su estirpe
(de machos
frente al vaso de vino
desgarran las mismas
(historias
los mismos discursos
tantas veces yo contados.
Transcurren las horas.....
sólo la hombría, el asado
(el alcohol.
Fuera del círculo mágico
mujeres y niños esperan,
igual que yo,
con el aguita de menta,
la rabia que corroe
la desilusión.....
Mi hombre llegará
con la lengua traposa,
los pies torpes
a dormir la mona.
Las mujeres mayores
ya no esperan,
ellas disculpan,
son hombres
y los hombres son así
¿y yo?
Yo no tengo más
que recoger tus pedazos
y componer las ilusiones
a partir de tus besos
trasnochados y turbios
de alcohol.
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