Novia

A Tí me acerco, mi Señor,
con alegría nueva,
Tú sabes donde yerran
mis caminos y sus sombras.
A Tí me entrego,
alzando hasta tus manos,
un canto,
que el amor impulsa,
la dicha sosegada,
mi pobre alma adolorida
que no calma otra voz
sino la tuya.
Heme aquí temblorosa.
¡Pobre gusano! ¡qué honor!
de crisálida a novia.
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