POR UNAS MONEDAS

Señor ¿le cuidamos el auto
por unas monedas?
Niños oscuros y tristes
elevan su cantinela;
los piecesitos descalzos,
la sombra del pecho nieva.
Señor ¿le cuidamos el auto
por unas monedas?
Ojos de deseperanza
boca que pide y no llega,
estómagos apretados
bajo la luz de la acera.
Señor ¿le cuidamos el auto
por unas monedas?
Niñez de sueños truncos
de poesía muerta,
de juegos arrebatados
antes de la adolescencia.
Señor ¿le cuidamos el auto
por unas monedas?
Sueños del que no tiene
como comprar quimeras,
para llegar a ser grande
con esperanza cierta.
Señor ¿le cuidamos el auto
por unas monedas?
Niños que no son niños
en esta realidad nuestra,
Señor ¿le cuidamos el auto?,
nos sigue la cantinela.
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