Jorge Antonio

Jorge Antonio, el guerrero,
parido de noche
en el límite de la velocidad y la lluvia,
abrió sus ojos grandes
un veintiuno de septiembre.
El no deseado irrumpió a la vida
con el verdor de los sauces
abriendo dialogos de leche y risas,
el no deseado, el deseado por siempre
pequeño gran guerrero del corazón.
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