Escalera.
Escalera los dedos
descendiendo a tu pubis.
Distancia íntima
la impudicia de la mano
en esta procesiòn solemne.
Boca arriba,
buscando el cardùmen
de tus peces.
Agitàndo mareas blancas.
Diosa la palma
que te acaricia
palpàndo el edèn.
Hora de llorar.
No era hora de llorar
cuando la manecilla del reloj
inventó su silencio de campanas,
cuando el amor arrasó la lluvia
y los caracoles mentian con devoción.
Yo lo sé.
¿Y cuando mordía tu nuca
invocando dardos azules
y me respondió la distancia
con su desdén fugitivo..?
No lo sé.
No era hora de llorar...
y el primer vuelo alcanzado
en la curva de tu espalda
fué vértigo convulso,
y el roze de los sexos
nos desgarró en lenguas
y el deseo tuvo nombre
y no cabía el paraiso
para tanta boca.
Entonces sí... entonces sí
Primer angel
Era en el principio
divinidad de cosmo.
Clonò el genesis
la esperanza de Dios..
Entonces...
Se irguió...palpitante
desde el fondo oscuro
el primer ángel...
Nada presagió su destino de barro ,
primogénito Judas,
mercader de las alianzas,
patíbulo del cordero...
Se hizo hombre.
Canto de amor (a Bolivia)
Redimiendo orgullo y dolor
de vencedores y vencidos
soltaré las gaviotas
silenciadas por la sangre,
florecerá tu tierra
de grasnidos blancos.
No a las fronteras
(dolor de pueblos)
Besame que te traigo el mar.
Late mi piel
de espuma y olas estremecidas...
Sumergete en las aguas
de mi sangre que es tuya
y hermanando horizontes
navegamé.
Reinventemos la historia
de kantuta y Patajú,
germinando junto al copihue,
que el pasado y la guerra
no sean distancia.
Deja que en tus venas
anide entre soles
la dulzura de un beso
y el amor sea cuna
de este nuevo amanecer.
Fetiche.,

Ventana.

Duermes vida mía...
has abierto la ventana
y el sonido calido de tu respiración
me invita...
así, me acerco sigilosa...
tengo cerrados los ojos
y he dejado el camisón sobre el suelo.
Inquieto
(como presintiéndome)
tiras de la cobija
(pelea dulce en este querer desnudarte
sin que me sientas)
Suavemente , pongo mis labios
sobre tu frente
Tiemblo.
Alzando las manos me tiras hacia ti,
caen mis pechos hacia tu boca ,
la cama cruje al peso de mi cuerpo...
Estas soñando...
Dejo que mis manos recorran
el sortilegio de tu espalda,
La urgencia del deseo
nos envuelve,
Cabalgo tus caderas
en el portal de los sueños
y el dulce gemido de tu boca
fragua besos en mi piel.
Musitas mi nombre
y el tuyo se hace eco
entre las sabanas mojadas
De madrugada...
cuando despiertes
olerás a mi.
Un tipo importante.
¡Ya cortala! si parece que fueras la viuda -le dijo, molesto- mientras le apretaba el hombro, -callada- sacó de la cartera un pañuelo, y siguió caminando junto a él tras el largo cortejo funebre..
¿Te das cuenta? ni siquiera le conocia personalmente y tengo que venir a mandarme el plantón con discursos y todo, es una lata y mas encima llueve.
Eso pasa porque el tipo era importante, si me hubiera muerto yo...te aseguro que no viene ni la mitad de la gente,y tu dale con llorar , no seas ridícula, no era nada tuyo.
No contestó...ya era tarde...muy tarde .
Amor.

Como si fuera fácil
seguir en ti
en medio de la vida ...
No desalienta
esta porfía delirante,
y si el silencio mata,
no es sicario para mi corazón.
Instinto ciego
(a pesar mio)
(a pesar tuyo)
Quizás el amor solo trate de eso...
encontrarte en el recuerdo
hasta saber que vivo.
Fuego
Fuego negro la piel
que calcina
el humedal de mis ansias...
y me vuelvo hacia tus manos,
y te busco la boca...gimiendo silencios.
Canibal de ojos-lengua
para devorarte.
Arrasa mi vientre
un destello de lava
reclamando la otra mitad
de este sueño.
Condenada, te hago letras
amante-prisionero sin distancias.
Tomame
que no quede luz entre nosotros
fundida en ti
destronaré el sol
No preguntes por la risa
ni el sabor de los besos...
Soy incendio
por ti.
Mujeres de tierra.
Tierra para la dulzura...
Obligado el hualle fisgón
de tu desnudez nocturna.
Bruja de los pastizales
cadillando la luna
al extremo encendido
de un cigarro
(Para que recuerdes).
Se hace río cuesta abajo
la ciudad y el olvido
(Sorpresa)
galopa estremeciendo
el duro corazón de la leña.
Huele a Peumo la esperanza
y canela la piel un vaho tenue
de fogón y mate compartido.
Tres Anas para la nacencia,
hembras de ojos abiertos
fecundando vegas
extendiendo soles
al arrullo encelado del puma
y al vuelo blanco y chillón
de los queltehues.
Besa la boca la yerba amarga
pariendo soledades,
rescoldando lágrimas
en sabor-ceniza del pan.
Tres Anas y una Rosa
bordando amaneceres
en el vientre negro de la tierra,
semillando sueños
de utero y luna.
Enlaza con su canto
sudoroso de hacha
la tarde tibia...
Embriagada de mujer.




