Ajenos.

Mirando las vitrinas
no sueñan con el viejo pascuero.
Mal hombre vestido de rojo
con un saco de juguetes...
La navidad huele a neoprén,
a bolsas de basura
y al cobijo de cuerpos
bajo los puentes.
Tormenta.

Pienso en ti
inagurando la tormenta
con la primera ráfaga de viento...
y la frase...huiré contigo,
atrevida...
calándome la conciencia..
Y la pena inacabada
de no cambiar un átomo del cielo
en que agoniza mi destino...
Eso es todo.
Y que el viento empuje
mi sueño herido
para que así despierte.
Promesa.

Hay tantas promesas...de amor, filiales, de honor..Las había hecho todas, se embarcaba a veces en la verborrea de la conquista...y jurar amor eterno...era fácil acicateado por un buen par de piscolas , (cargaditas), salían solas...
Por eso cuando la minita esa, le prometió que se las pagaría...ni se dio por enterado...(Se encontraba absorto en el par de tetas que asomaban del vestido verde prometiendo delicias de ternero mamón)
¡Te lo juro! ¡me las vai a pagar! ¡maricón!.. Eso era lo último que recordaba..
Echó atrás la cabeza... Hacía frío en el juzgado....La miró de reojo..la perra sonreía...
Llevándose la mano a la entrepierna palpó el bulto entre los vendajes...¡Gracias a Dios que hay cirujanos que hacen maravillas...!
Ojos azules

¡ Rosa¡ ¡aonde estay! ¡ no aguanto mas a este gringo culíao! ¡ un día de estos lo voy a matar! ...Un cacareo de gallinas respondía a cada grito.. Detrás de la cocina la mujer se hacia ovillo...(Que no me vea, que no me vea)...sabía de la rabia del hombre, de la fuerza de sus puños... Temerosa se cubrió el rostro con las manos...¿Y vos que miraí? ¿acaso te gusta?...¡claro, si tay caliente con el jutre! ¡creís que no lo sé!...
Cerró los ojos... esperando...
Un suspiro le salió del pecho al escuchar el portazo....
Miró por el ventanuco aliviada...el cielo era azul. Azul ....como los ojitos del patrón.
Tacones rojos.

Nunca tuvo espejos, les temía, tanto como a las risas de los chiquillos...y a los ojos burlones de los choferes de micros...
Debería haberse acostumbrado...total a los cincuenta..¿a quién le importa?
Sentada al borde de la desvencijada cama.. encendió otro cigarro, frunciendo el ceño miró el ropero...allí estaban...
Como un ritual comenzó a desvestirse, sus carnes fláccidas temblaban...una a una caían al piso las anchas ropas... Desnuda, con los ojos cerrados...tomo los zapatos... entre jadeos metió un pie...luego el otro...
Equilibrandose en los altos tacos, rojos como la ceniza encendida del cigarro...comenzó a acariciarse..
Madre.

Mamá, me quiero ir a mi casa... ¡quiero mi casa! ¡mamá!...Apretándolo contra su pecho, .... ella susurra bajito...hijito, el papá perdió la llave, no podemos entrar...mañana, mañana volvemos...no llores más...Entre sollozos lo vence el sueño. Oculta la noche los hematomas... las lágrimas se hacen cuna.
Diez-mesino.

Se enjugó los ojos .llegué tarde... siempre llego tarde -pensó- Eso decía ella..¡hasta p´a nacer juiste lerdo ! ¡si caminaí p´a tras!
Ser diez- mesino es extraño, te marca desde dentro...no importa que los demás no sepan...uno sabe...y te revuelve la guata, te da rabia...pero hasta la rabia no te sale, y parecís pavo aletiando, y te corre la baba y te atragantai.. hasta que ponís los ojos blancos...y te quedaí corcoviándo en suelo.....
Hacia calor, se enjugó la transpiración con la manga y a paso lento caminó hacia el cementerio.
Cómplice.

Cómplice tu palabra
abre mis sueños
hasta el camino sin regreso.
Incitador de letras.
Tiembla la piel
ante la mordedura hambrienta
y la brutal premura de los dientes
apurando el desgarro
de tenernos.
Vigilia descarnada
este no dormir sonámbulo ,
ajustando el corazón
al mapa de las bocas,
imaginando quiénes somos...
Y si acaso nuestros cuerpos
hablan el mismo idioma.
Clonados en la soledad,
-Cada quién en lo suyo-
aventuramos, ensayando alas,
domesticando escorpiones.
Porque si esto no es amor...
La condena es poesía.
Delito. (A gonzalo con amor)
Se abrochó las zapatillas. En el campus sus compañeros le esperaban. Sonrió, todo estaba como quería, el sol, el pasto verde, la mañana...Afortunado...esa era la palabra...AFORTUNADO...la alegría de los días buenos se le subió por la garganta...y echó a correr...
El ulurar de la sirena lo encontró dormido.
Es un delito morirse a los diez y nueve años...
Café.

Asi lo sintió, amargo, como un zarpazo mas...de tantos...y se quedó en la angustia, desargumentada , ahondando sombras..
¿Estas segura?.. el silencio olía a conversación repetida, a acides de latidos, a desesperanza. ¿Segura? lo sabia hace meses...primero fué soplo, un aleteo inconfundible...y el calendario negó sangre y las aureolas de los pezones oscurecieron...¿segura? por supuesto que lo estaba...¿Es mio?... No, no es tuyo hijo de puta, murmuró el café mientras se enfriaba...Es del vecino, de tu mejor amigo, de los miles que entreabrieron sus piernas, de los que gozaban en ella , mientras dormias acurrucado en su cama...
¿Que harás?... silenciosa tomó la taza y bebió el resto de café.....afuera llovía...
